EL MUNDO DE ÜR: DIARIO DE UN MAGO
Habían cortado sus pies y los habían enterrado bajo la arena. Lo habían decapitado y su cabeza colgaba de la rama de un sauce. Tenía atadas las manos y el cuerpo encadenado al sauce. De sus miembros fluía sangre a borbotones. Elix había sido castigado por el clan de los Blangkar, los magos elfos más poderosos, que lo habían sometido a las peores torturas y atrocidades. A pesar de ello, Elix jamás descubrió el paradero del libro, pues un buen mago jamás revela sus secretos, y mucho menos Krün.
La profecía se cumpliría su los Blangkar no econtraban pronto el libro. Un humano entraría en el mundo de Ür y se proclamaría rey todopoderoso. Entonces quedarían dominados.
El libro revelaba los secretos que explicaban como un humano podía entrar en un mundo fantástico como era el Reino de Ür.
En un mundo paralelo:
Lex acababa de llegar del instituto. Al fin estaba en casa , estaba cansado. Menos mal que ya era viernes y podría disfrutar la tarde e irse a dormir tarde ya que al día siguiente no tenía que madrugar. Eran las cinco de la tarde cuando Megan, su madre, lo llamó para que fuera a merendar, le había preparado un bocadillo de pan con chocolate. Después llamó a su perro Buc y salieron al jardín a jugar.
El sol era abrasador pero aún así se hacía agradable corretear por el exterior de la casa. Lex lanzó una pelota de tenis tan lejos como pudo y Buc, al verla salió corriendo en su busca. El animal tardaba en regresar con la pelota así que el chico gritó su nombre varias veces pero al ver que no acudía decidió ir a buscarlo.
Lex no encontraba a su perro en el jardín. Por primera vez se había escapado de casa. Frente a la vivienda se abría un extenso bosque y Lex se vio obligado a acercarse hasta el sin dejar de gritar el nombre del perro, pero no había ni rastro de él.
Pasaron dos horas y Lex estaba desesperado. Comenzaba a oscurecer y no le hacía gracia quedarse mucho tiempo más en aquel lugar. De pronto oyó un ladrido que procedía de detrás de unos matorrales, sin duda, era Buc.
Al acercarse vio que el animal había cavado un hoyo con las patas y no dejaba de ladrar y de olisquear. Lex al verlo, lo acarició y lo estrechó entre sus brazos, emocionado después de encontrarlo, pero el animal no reaccionaba, continuaba ladrando y mirando hacia el hoyo.
―No vuelvas a asustarme así, ¿eh pequeño? ―Dijo el chico.
Buc continuaba olisqueando el agujero y Lex decidió meter la mano en su interior. Al fondo pudo tocar una superficie compacta. Sacó un poco de tierra con las manos y quedó maravillado al desenterrar un antiguo libro. Sobre el lomo aparecía escrito en letras de plata:
El Mundo de Ür: Diario de un mago.
En el borde inferior derecho firmado: Krün.
Lex cogió el libro y a Buc y regresaron hacia su casa, donde lo esperaba Megan en la puerta. Parecía preocupada. Al ver a su hijo lo estrechó con fuerza entre sus brazos mientras el trataba de ocultar el libro detrás de él.
Lex explicó a su madre que Buc se había escapado y perdido en el bosque y que tuvo que salir a buscarlo, pero no mencionó nada sobre el extraño libro. Después fue a su habitación que se encontraba en el sótano de la casa, y escondió el libro bajo su cama. A continuación fue a la cocina con Buc a cenar, pues ya era tarde. Megan sirvió un suculento asado pero estaba tan emocionado por su descubrimiento que no se acabó la cena y dijo que se iba a la cama a leer, que había cenado demasiado.
Buc bajó al sotano detrás de Lex después de devorar los restos del asado.
La habitación del sótano era muy espaciosa y algo lúgubre. Se accedía a ella por una puerta de madera y unas escaleras metálicas que conducían “al infierno” tal como Lex lo llamaba. Todas las paredes estaban forradas de corcho y sobre ellas lucían múltiples ilustraciones en las que se representaban seres fantásticos. La ilustración era la pasión de Lex, solía pasar horas dibujando. Soñaba con ser algún día un famoso dibujante. Solía dibujar dragones de todo tipo; sirenas; elfos; orcos; goblins y criaturas fantásticas que surgían de su imaginación.
El chico se tumbó sobre la cama, Buc saltó sobre sus pies y se estiró. Sacó el libro de debajo de la cama y lo abrió por la primera página. En ella podía leerse una advertencia:
“Si has encontrado este libro en su lugar de origen debes ocultarlo de nuevo. Déjalo, húndelo bajo la tierra, a tantos metros como puedas, pues has hallado el diario de un mago que contiene hechizos demasiado poderosos para los mortales, que podrían desatar terribles consecuencias”.
A Lex se le escapó una carcajada al leer aquello, parecía tan exagerado…Bajo aquella advertencia aparecía representado un extraño símbolo grabado en plata. Se asemejaba a un trísquele celta. Al mirarlo, Lex quedó boquiabierto, pues el símbolo se desprendió del papel con lentitud elevándose después en el aire y comenzó a dar vueltas sobre sí mismo para regresar después a su lugar de origen. No podía creerlo. El chico no sabía si acababa de sufrir una alucinación. Buc, al verlo en el aire emitió un ladrido que devolvió a Lex a la realidad, y lo hizo darse cuenta de que aquello estaba ocurriendo. Entonces giró la página y miró las siguientes. En ellas encontró un sinfín de fórmulas escritas en una lengua extraña. Al lado de cada una de ellas había una traducción escrita en la lengua de Lex que las resumía.
“De cómo un mago puede desaparecer”
“De cómo un humano puede encontrar a un mago”
“De cómo llamar a las hadas”
“De cómo triplicar el poder de un mago”.
…
“De cómo usar el sello de un mago”.
Bajo esta última formula aparecía un dibujo idéntico al que Lex había visto en la portada del libro, aquel extraño símbolo que voló. Era el sello de un mago: de Krün.
Entonces Lex trató de descifrar la fórmula que estaba junto a esta última fórmula resumida, pero no lograba traducirlo. No se parecía a ninguna lengua conocida. Desilusionado, miró a Buc que estaba tumbado a sus pies con la cabeza metida entre las patas mirándolo.
El chico tomó el libro entre las manos, quedando abierto por la página que contenía aquella fórmula “Cómo usar el sello de un mago”, y se dirigió a la única ventana de su habitación para cerrarla, pues la claridad de la luna era demasiado fuerte y se colaba en toda la habitación provocando un molesto reflejo. Al mirar al cielo, Lex vio una luna llena que parecía de plata. De pronto, un rayo de su luz se filtró por la ventana iluminando aquella página del libro. Los caracteres de aquella fórmula que Lex no podía descifrar comenzaron a desprenderse del papel, al igual que sello del mago, y quedaron suspendidos en el aire, frente a él. Al momento, Lex pudo leer la traducción de aquella fórmula en su lengua al lado de la que no entendía:
“De cómo un humano puede entrar y salir del Reino de Ür y de cómo usar el sello-talismán del mago Krün”: Aquel humano que apriete contra su pecho el talismán del mago y pronuncie las palabras: Atak Te Naum, liberará todos sus sueños y podrá entrar en el Reino de Ür.
Lex, sin pensarlo dos veces cogió el talismán apretándolo contra su pecho, cerró los ojos y al momento desapareció en el aire.
Al abrirlos de nuevo se encontró empapado bajo la lluvia, inmóvil. Se encontraba ante las puertas de un pequeño torreón. Se dio la vuelta, pero a su alrededor solo había un acantilado, no podía ver el suelo. La torre se elevaba en lo alto de una roca en forma de aguja, pero…¿cómo podía haber llegado hasta allí? Al mirar hacia abajo una sensación de vértigo lo invadió. De pronto, la puerta del torreón se abrió y apareció ante él una bella mujer vestida de negro. Lucía un collar de plata del que colgaba un talismán igual al que llevaba sobre el pecho. Sus ojos eran verde esmeralda muy brillantes, y su melena azabache lucía al viento.
―No temas, estás a salvo aquí. Los Blangkar no pueden llegar hasta la Torre del Aire. Además eres el elegido…―Dijo con una cálida voz.
―¿De qué estás hablando? ―Preguntó Lex.
―Encontraste el libro y entraste en Ür a través del talismán del mago Krün, que fue el mago más poderoso de este Reino. El necesitaba un sucesor que gobernara el Reino además de heredar su magia, y aquí estas. Ahora reinarás para siempre en Ür ―.
―¿Qué estas diciendo? Yo no quiero ser mago, ni gobernar el Reino, solo quiero volver a casa, esto es extraño ―. Dijo el chico.
―¿No leíste la advertencia de Krün en el libro? Estás predestinado a gobernar, eres el elegido ― Gritó la mujer.
De pronto, el sonido del despertador quebró el sueño de Lex, que despertó sobresaltado en la cama de su habitación. Todo había sido un sueño. Miró hacia la pared y vio que en las ilustraciones que el mismo había dibujado en la pared aparecía representada aquella bella mujer; la torre de aguja; el talismán del mago; e incluso el aparecía retratado. Había creado una historia gracias a sus dibujos y visiones, había creado un sueño.
Miró a Buc, que dormía plácidamente a sus pies y sonrió al ver que estaba en casa.